El gran reto de la oposición política dominicana

 

Por: Pedro René Almonte M.

En los países de Latinoamérica, en general, y en la República Dominicana en particular; ir a una contienda electoral siendo el partido oficialista, es de por sí, una ventaja que pudiera significar hasta un 10% de los votos el dia de las elecciones, por la capacidad de movilización y de conqui$ta que tiene el “pequeño” detalle de manejar los recursos del Estado con el decoro y la vergüenza que amerite el momento y las ansias locas que el poder provoca. Por lo tanto , en los países de la región cuando un presidente en el cargo va a una reelección , al menos que pase una hecatombe económica y social , termina ganando las elecciones y continua saboreando la dulce miel que provoca en los labios el hecho de creerse dueño y señor de un pedazo de tierra , al menos efímeramente . Todos los presidentes en la República Dominicana que han ido a la reelección y no han logrado su cometido, ha sido porque han chocado con el muro de una crisis económica. ¿Estamos actualmente en una situación parecida? Rásquese el bolsillo a ver…

El tiempo además de curarlo todo, también permite que se vayan desarrollando los acontecimientos que están obligados a suceder. No hay plazo que no se cumpla y a todo le llega su hora. El tiempo, curioso elemento que nunca se detiene, ni la muerte lo detiene. La muerte sólo acaba con el tiempo del ser vivo al que le ha tocado la puerta.

En tal sentido, como el tiempo permite que los plazos se vayan cumpliendo; y la política no escapa de ello, pues ya, vencidos los plazos; las piezas del ajedrez se van colocando en su lugar. Cuando llega el momento de la definición, a la vez llega el de las decisiones. Las piezas del ajedrez político dominicano, ya comienzan a colocarse en su lugar. El rey, la reina, los alfiles y los caballos están puestos en su lugar, sólo faltaría mover los peones.  Piezas como la reelección de Abinader, hace mucho que se colocó en el tablero; la pieza Leonel Fernández (el eterno candidato) está colocada desde hace años; faltaba la pieza que debía colocar el PLD y ya la tiene: Abel Martínez se convirtió ayer en su candidato presidencial, al que felicitamos y le auguramos todo lo que Dios le tenga reservado en su futuro. Luego de ganar de una manera arrolladora y contundente, sólo le queda a los que no votaron por él, unirse a su causa y pelear con el caballo de batalla que escogió la militancia morada. Como era de esperarse, un proceso de primarias de un partido, lo decide su militancia, los que tienen el compromiso con su partido y los que hacen vida partidaria, de los cuales Abel Martínez cosechó los mayores adeptos. Alcaldes, diputados y senadores del PLD casi en su totalidad estaban con el actual alcalde de Santiago. El haber salido primero, lograr el compromiso de la militancia, más su talento político innegable, le granjeó una victoria contundente. Siempre dije: “La popularidad y la simpatía que la sociedad tiene por alguien debe convertirse en votos”. En cambio, el militante comprometido se moviliza por su candidato sin dudas ni titubeos. Por otra parte y no menos importante,  en el PRD, la situación estaría por definirse antes de terminar el año, y se espera que coloque en el tablero, a su mejor pieza: Miguel Vargas Maldonado.

Los demás partidos (los peones), están observando cómo se desarrollan los acontecimientos para inclinarse hacia donde la balanza pese más.

El gran reto de la oposición política dominicana es: Unificarse. Si la oposición política no va unida a las próximas elecciones, el Estado hará su movida y la reelección presidencial será un hecho consumado. Aunque el objetivo general de la oposición es cambiar su estado civil de oposición a gobierno; en la política se mueven intereses particulares de cada quien, que a veces echan al pozo el objetivo general. La jugada maestra sería que el PLD, FP y PRD fueran unidos, desde nuestro punto de vista, esa es la única posibilidad que tendría la oposición de ganarle al Estado, pero… ¿Cómo lograrlo? Se dice fácil la palabra “unificar” sin embargo en la praxis, bajo la coyuntura actual, no es fácil en lo absoluto. Para que veamos qué difícil es, lo voy a mostrar con este botón: El PRM, partido de gobierno en la actualidad, se construyó con la más reciente división del PRD… ¿cuál fue el partido que más se vió afectado con la llegada al poder del PRM? La respuesta es evidente. La FP, se construyó con la división del PLD… ¿cuál sería el partido más afectado si Leonel llega al poder? La respuesta es evidente. ¿Cuál sería el partido más afectado si Abel llega al poder? La respuesta es evidente. En tanto, el PRD ya pasó lo peor y su único destino es el crecimiento y saber navegar en las aguas turbulentas que se vienen en el mar político dominicano. El PRD tiene el timón y el timonel para lograrlo. El PRD debe hacer una oposición firme, decidida, constructiva y a la vez con cierta flexibilidad que le permita ser gobierno, sí o sí.

Unificar la oposición no es tarea fácil, porque aunque tiene un propósito común, tiene intereses particulares. La unificación del PLD, FP y PRD es la única jugada posible para sacar al PRM del poder, pero lograrlo es un gran reto.

“La coalición es el arte de llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que salgan callos”. Guy Mollet (ex – primer ministro francés)